
Lovemore Manyika, de 22 años, fue sorprendido cuando trataba de entrar en una casa para robar. En julio, el joven trepó por la pared de un bloque de edificios y logró entrar en un apartamento a través del baño. Una vez dentro, se hizo con varios objetos electrónicos y 1.800 dólares en efectivo.
La corte de Justicia lo condenó entonces a tres años de cárcel, aunque el magistrado encargado del caso suspendió seis meses la condena a cambio de que el ladrón pagara 1.956 dólares.
"La vida en la cárcel es mejor que la vida en las calles", dijo el preso al momento de pedir al fiscal que extendiera todo lo posible su condena.
Las cárceles de Zimbabwe han sido condenadas por organizaciones de derechos humanos por no cubrir las necesidades básicas para un ser humano. Los reos suelen contraer enfermedades contagiosas, mientras que la comida escasea.
Fuente: Reuters